Los tratamientos quirúrgicos

La prótesis de la rodilla representa la única terapia posible en caso de degeneración avanzada de la articulación.

Se trata de la sustitución quirúrgica de las superficies articulares del fémur y de la tibia con componentes artificiales para reproducir lo más fielmente posible todos los movimientos de la articulación con artrosis.

La prótesis total está formada por diversos componentes:

  • el componente femoral, que sustituye la superficie articular del fémur, se introduce poniéndolo en directo contacto con el hueso después de la remoción del cartílago con artrosis, reproduce la forma anatómica de los cóndilos femorales.
  • el componente tibial, que sustituye la superficie articular del platillo tibial, se fija a la tibia después de la remoción del cartílago articular.
  • la inserción tibial se fija a la componente tibial y, empalmando con los cóndilos femorales, articula la componente femoral.
  • el componente rotuliano que se aplica a la superficie articular de la rótula después de la remoción del cartílago articular.

La operación de artoprótesis total de rodilla, que se lleva a cabo cotidianamente en los centros especializados, prevé la eliminación de los cartílagos desgastados en las superficies articulares del fémur y de la tibia mediante técnicas de preparación del hueso que recibirán los componentes y la colocación de los componentes femoral y tibial en las dos superficies, de forma que vayan a “recubrir” la vieja superficie. La introducción de la inserción tibial hace que empalmen las dos superficies, permitiendo el movimiento de la nueva articulación.

La utilización de la prótesis total de la rodilla está indicada en el caso de artrosis extendida de la articulación. En cambio, cuando la artrosis afecte exclusivamente un compartimento, en la mayoría de los casos el compartimento medial, se indica la implantación de una prótesis monocompartimental que sustituye exclusivamente los cartílagos articulares del cóndilo femoral y del correspondiente semiplatillo tibial dañados por la artrosis.

Radiografía de una prótesis total de la rodilla: el componente femoral reviste completamente las superficies de los cóndilos femorales. El componente tibial está implantado tras la resección del cartílago articular en correspondencia del platillo tibial. Arriba del componente tibial se coloca la inserción de polietileno, que, siendo transparente y por lo tanto no visible a las radiografías, está representado por el aparente “espacio vacío” entre los dos componentes.

Radiografía de una prótesis monocompartimental de rodilla: la componente femoral reviste exclusivamente la superficie del cóndilo medial del fémur. La componente tibial sustituye exclusivamente el semiplatillo medial. El componente tibial es enteramente de polietileno, que, siendo transparente y por lo tanto no visible a las radiografías, está representado por el aparente “espacio vacío” por debajo del componente femoral.

COMPLICACIONES

Aunque la operación de artroprótesis de rodilla la lleven a cabo cirujanos especializados, represente la solución al problema de dolor de la artrosis y en la mayoría de los casos obtenga resultados exitosos, como todas las intervenciones quirúrgicas puede causar problemas que necesiten seguir con las curaciones. Se efectúa siempre una profilaxis antibiótica perioperatoria, por lo que la incidencia de infecciones es muy baja, pero puede requerir, si fuera necesario, la continuación de las terapias.

DURACIÓN DEL IMPLANTE

La duración de un implante cambia de acuerdo a innumerables factores, entre ellos el de la edad, el peso, el sexo, la calidad del hueso y la actividad del paciente. Muchos estudios han demostrado que la mayor parte de los implantes ha sobrevivido hasta veinte años después de la primera operación.

El desgaste de la inserción tibial representa la principal causa de fracaso a largo plazo de las endoprótesis de la rodilla. El desgaste (o debris) puede comprometer la funcionalidad y la duración del implante, no simplemente porque determina la alteración de las superficies articulares, sino también porque las partículas de desgaste que suelta favorecen la reabsorción ósea, principal causa de la movilización aséptica.

La movilización consiste en el “despegamiento” de los principales componentes de la prótesis (femoral y tibial) que provoca dolor a la rodilla con prótesis.

Los controles clínicos y radiográficos periódicos de la rodilla con prótesis son útiles para captar los primeros signos de movilización e impedir daños óseos que una prótesis despegada puede producir con sus movimientos.

En caso de movilización de uno o de ambos componentes se puede proceder a su remoción y sustitución con una nueva prótesis (operación de revisión protésica). Para operaciones de revisión compleja el cirujano ortopedista dispone de modelos de prótesis adecuados para remediar la carencia de hueso que impide la implantación de una prótesis tradicional.

PRECAUCIONES POSOPERATORIAS

El programa de recuperación articular y rehabilitación después de la implantación de una prótesis total de rodilla tiene que concordarse con el cirujano ortopedista que llevó a cabo la operación en base al tipo de prótesis implantada y a la técnica que se aplicó.

En general en las semanas sucesivas a la operación, si las condiciones del paciente y el tipo de prótesis lo permiten, la rehabilitación tiene como objetivo alcanzar la extensión completa y una flexión de 90°. Los ejercicios indicados por el terapeuta a menudo son acompañados por la movilización pasiva (CPM) mediante una máquina que guía el movimiento de la pierna.

Damos algunos consejos de carácter general para el período posoperatorio. En esta fase delicada es importante seguir con atención las indicaciones del propio médico de cabecera.

  • La carga completa sobre la extremidad operada se puede efectuar inmediatamente con la ayuda del deambulador
  • No doblar excesivamente las rodillas
  • Para lavarse se aconseja el uso de la ducha con tapete antideslizante. Predisponer un escabel dentro de la ducha y utilizarlo estando apoyados a la pared.
  • En el caso de que no se dispusiese de una ducha, usar una silla adecuada para la tina de baño. Sentarse en el borde de la silla, introducir en la tina la pierna operada y luego la sana.
  • En el período en el que se usan las muletas, es aconsejable peinarse, rasurarse o lavarse los dientes estando sentados.
  • Utilizar sillas estables y posiblemente con brazos. Al sentarse abrir ligeramente las piernas, apoyar las manos en los brazos de la silla o en los muslos y descender lentamente teniendo las rodillas anchas y las puntas de los pies paralelas.
  • Para levantarse de la silla, deslizarse hasta el borde de la silla y levantarse luego ayudándose con los brazos.
  • Subir las escaleras: las gradas se suben llevando hacia adelante la extremidad sana no operada, luego las muletas y por último la extremidad operada.
  • Bajar las escaleras: descender primero con la pierna operada y luego con la sana.
  • Calzar zapatos cerrados con suela antideslizante.
  •  Para subir al automóvil se aconseja colocar un cojín sobre el asiento, sentarse manteniendo las piernas fuera del habitáculo e introducir en el auto primero la pierna operada ayudándose con las manos y luego la pierna sana. Para favorecer este movimiento si la extremidad operada es la izquierda sentarse al lado derecho del conductor; si la extremidad operada es la derecha, sentarse detrás del conductor.
  • Se puede volver a conducir solamente después de que lo autorice el médico especialista.

El período de rehabilitación puede durar unos tres meses, pero puede prolongarse aún más según el caso específico.

Normalmente al término del período de rehabilitación el paciente puede desempeñar la mayor parte de las actividades de la vida diaria. El paciente podrá regresar a una normal vida sexual, a conducir y a practicar actividades deportivas, siempre con las debidas precauciones y siguiendo las indicaciones del terapeuta.

Indicamos en la siguiente tabla las actividades a largo plazo que se recomiendan después de la prótesis total de anca o de rodilla.

Muy buenas, vivamente aconsejadas   Buenas, recomendadas Son necesarias algunas habilidades, antecedente experiencia   Con cuidado,
pedir consejo al médico 
Evitar
Bici estática Boliche Ciclismo (en carretera) Ejercicios aeróbicos Béisbol
Baile de sala Esgrima Canotaje Ejercicios calisténicos Baloncesto
Baile Remoergómetro Equitación Danza jazz Fútbol
Golf Caminata veloz Patinaje sobre hielo Tenis (por parejas) Softball
Esquí de fondo Tenis de mesa Stepper (con prótesis de anca, no de rodilla) Balonmano
Levantamiento de pesas Escalada Jogging
Patinaje sobre ruedas Squash
Ejercicios acuáticos Fútbol
Esquí (bajada) Tenis (individual)
Balonvolea

Fuente: DeAndrade RJ: Activities after replacement of the hip or knee. Orthop Special Ed 2[6]:8, 1993.

Las informaciones que se proponen no constituyen una consulta médica, no proporcionan asesorías médicas que sustituyan el parecer de un médico. En ningún caso estas informaciones sustituyen la consulta, el examen o el diagnóstico formulado por el médico.

BIBLIOGRAFÍA

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